sábado, 20 de junio de 2020

IV. Claudio


Mi memoria es buena, no necesito más que ver una cara unos segundos para trabajar con ella. Hago bocetos: dos, tres, muchos… Depende de cuán embelesado estoy. Inmortalizo lo que es inmortalizable ¿ajá?  Y expongo mis obras cuando es prudente. Me enamoro rápido. Mi sentido de la belleza me vuelve impresionable por culpa de un hombre casi ordinario. Me saludaba desde su balcón. En el estudio están sus retratos, se llama Claudio y es músico. Parece que su carrera crece, aunque cuando lo conocí era un sencillo pianista sin nombre. Ahora asisto a todas las funciones que puedo pagar.
El teatro esta noche es encantador, grande, pero se llena rápido. Me gustan las cortinas del telón y las piernas; los rostros de las personas se desdibujan, no me interesan, mi atención va directamente a los altos techos y a las paredes. Quiero acercarme al foso de la orquesta, mirar desde ahí a Claudio y durante casi dos horas escuchar a mi amor. Me pregunto si  en el escenario se distinguen rostros en la oscuridad. Desearía que él me viera.
Al finalizar la función, Claudio va con su amante, esa bestia rosa en la que fija la mirada. Los veo a lo lejos subir a un auto y observo hasta que ya no hay rastro de su presencia, y la multitud desaparece.
En casa conservo la calma, ceno y hago unos bocetos hasta que ya no puedo: me tiro en la cama, escondo el rostro en la almohada y grito, grito una y otra vez. Pataleo como un niño y lanzo todo lejos de mí. . Destrozo mis dibujos, tiro contra la pared mis materiales, tiro la ropa del armario por toda la habitación y me muerdo los labios pensando en lo que la pareja está haciendo a esa hora, cualquiera acitividad posible me hace odiarlos cada vez más. Odio a ese maldito amante: Su única virtud es la cara bonita. Los quiero separados o muertos. Mejor muertos, así todos olvidarán a Claudio, todos menos yo y así será mío siempre. Muertos, solamente pueden estar muertos para que yo sea feliz.  Claudio y Bastián, Claudio y Bastián, Claudio y Bastián, sólo así es posible...
Por la mañana me siento mejor. Salgo de la cama y me doy un baño antes de ir a desayunar. No sé en qué momento me quedé dormido ni cuánto tiempo hice rabietas, pero no importa, Claudio tiene otra presentación esta noche y yo un boleto pegado en el refri.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sobre Fulgor Oscuro de Andrea de Pablo Rodríguez

  Fulgor Oscuro es una novela BL escrita por la autora española Andrea de Pablo Rodríguez, Licenciada en Filología Hispánica y Maestra en Es...