Mi memoria es buena, no necesito más que ver una cara unos
segundos para trabajar con ella. Hago bocetos: dos, tres, muchos… Depende de cuán
embelesado estoy. Inmortalizo lo que es inmortalizable ¿ajá? Y expongo mis obras cuando es prudente. Me enamoro
rápido. Mi sentido de la belleza me vuelve impresionable por culpa de un hombre
casi ordinario. Me saludaba desde su balcón. En el estudio están sus retratos,
se llama Claudio y es músico. Parece que su carrera crece, aunque cuando lo
conocí era un sencillo pianista sin nombre. Ahora asisto a todas las funciones
que puedo pagar.
El teatro esta noche es encantador, grande, pero se llena
rápido. Me gustan las cortinas del telón y las piernas; los rostros de las
personas se desdibujan, no me interesan, mi atención va directamente a los
altos techos y a las paredes. Quiero acercarme al foso de la orquesta, mirar
desde ahí a Claudio y durante casi dos horas escuchar a mi amor. Me pregunto
si en el escenario se distinguen rostros
en la oscuridad. Desearía que él me viera.
Al finalizar la función, Claudio va con su amante, esa
bestia rosa en la que fija la mirada. Los veo a lo lejos subir a un auto y
observo hasta que ya no hay rastro de su presencia, y la multitud desaparece.
En casa conservo la calma, ceno y hago unos bocetos hasta
que ya no puedo: me tiro en la cama, escondo el rostro en la almohada y grito,
grito una y otra vez. Pataleo como un niño y lanzo todo lejos de mí. . Destrozo
mis dibujos, tiro contra la pared mis materiales, tiro la ropa del armario por
toda la habitación y me muerdo los labios pensando en lo que la pareja está
haciendo a esa hora, cualquiera acitividad posible me hace odiarlos cada vez
más. Odio a ese maldito amante: Su única virtud es la cara bonita. Los quiero
separados o muertos. Mejor muertos, así todos olvidarán a Claudio, todos menos
yo y así será mío siempre. Muertos, solamente pueden estar muertos para que yo
sea feliz. Claudio y Bastián, Claudio y
Bastián, Claudio y Bastián, sólo así es posible...
Por la mañana me siento mejor. Salgo de la cama y me doy un
baño antes de ir a desayunar. No sé en qué momento me quedé dormido ni cuánto
tiempo hice rabietas, pero no importa, Claudio tiene otra presentación esta
noche y yo un boleto pegado en el refri.
No hay comentarios:
Publicar un comentario